Mensaje Navideño

Mensaje navideño.

Este año culmina con la satisfacción de haber servido a los estudiantes y padres de familia. Ese fue y seguirá siendo el rumbo, de todo nuestro personal. La escuela, debe ser y será una casa de estudios de puertas abiertas.

La Escuela Part. “Ignacio Manuel Altamirano” -su personal administrativo, académicos, estudiantes y padres de familia- ese gran mundo que llamamos Comunidad Altamirano- debemos celebrar estas fiestas con el profundo convencimiento de que es posible construir la paz y el amor en el género humano, y de que el conocimiento solamente debe concebirse como un colaborador amplio, poderoso y generoso hacia ese laudable propósito.

Esta fecha es una oportunidad para reflexionar sobre nosotros y sobre la forma en que dicha comunidad debe colaborar para edificar una sociedad mejor, en la que la solidaridad y la comprensión sean el signo imbatible de la libertad y equidad esencial a las que aspiramos.

A todos nuestros profesores, administrativos, estudiantes y padres de familia, deseo que tengan unas Felices Fiestas Navideñas. Que el motivo de la celebración también ponga de relieve los valores que diariamente prodigamos, y que nuestra institución marque una visión, una esperanza, un futuro mejor para nuestro municipio, estado y país.

Reciban en mi nombre y de todo el gran equipo que me acompaña, los mejores deseos por una navidad que irradie en todos los corazones su hermoso significado y un 2021 pleno de salud, paz y prosperidad.

Que la luz de la esperanza nos ilumine el camino de los retos que se asoman ineludibles en el porvenir.

Atentamente:

Profesora Belén Cervantes Pérez

Directora de la Institución.

Un poco de Historia. Parte dos

Cómo surgió la Navidad en México.

En México, historiadores señalan que la primera Navidad propiamente mexicana de la que se tiene registro fue en 1526. El misionero franciscano, Fray Pedro de Gante, le escribió al Rey Carlos V sobre esta celebración con los indígenas en la que entonces se conocía como la Nueva España.

Cuando los evangelizadores llegaron, en su afán de difundir la religión buscaron aprovechar puntos de contacto que facilitaran la conversión de los indígenas. Por ejemplo, los aztecas celebraban en invierno el nacimiento de Huitzilopochtli, dios de la Guerra, coincidiendo con la época de Navidad. Estos días los Tenochcas llevaban invitados a sus casas y les ofrecían tzóatl, lo que hoy conocemos como “alegría” (dulce de amaranto).

Pedro de Gante, tras dedicar mucho tiempo a aprender y asimilar la lengua náhuatl y las costumbres indígenas, le describe a Carlos V cómo introduce las fiestas decembrinas dentro del proceso de evangelización. Así, detalla cómo había transformado las costumbres indígenas como las danzas y los cantos en ritos cristianos.

Entre sus narraciones, le cuenta al monarca que mantuvo la música de los cantos indígenas, pero cambió la letra, describiendo cómo compuso versos solemnes en honor a dios.

Además, las tilmas o mantos que llevaban los indígenas las pintó con temas alusivos a la Navidad, e incorporó a los más pequeños, disfrazando a los niños indígenas de ángeles para que cantaran en Nochebuena villancicos.

Así, de alguna manera, “fusionaron” tradiciones cristianas con costumbres indígenas que dieron como resultado los nacimientos, las pastorelas y posadas, en las que cada año se reúnen familias mexicanas a cantar villancicos, romper la piñata y cenar platillos de temporada como los romeritos o el bacalao en Nochebuena, elementos icónicos de estas fiestas que han pasado de generación en generación desde el periodo de la evangelización hasta nuestros días.

Un poco de Historia. Primera parte

Cómo surgió la Navidad en América.

Compartir costumbres y tradiciones ancestrales con la comunidad, y en especial con la familia, refuerzan los vínculos y dan un sentido de pertenencia. En México, las celebraciones navideñas tienen características distintivas a las europeas -de donde es originaria- porque tienen un fuerte componente prehispánico que no todos conocen.

La Navidad, palabra derivada del latín “nativitas” o “nacimiento”, es uno de los principales festejos del cristianismo que marca el nacimiento de Jesús de Nazareth. Hasta la fecha, nadie sabe a ciencia cierta cuándo nació Jesucristo, pero se piensa que en la Edad Media los líderes de la Iglesia Cristiana, inspirados en los evangelios de San Mateo y San Lucas, fijaron la fecha con el fin de que sus fieles se alejaran de las fiestas paganas, en este caso, vinculadas al solsticio de invierno.

Existen documentos históricos que señalan que la primera Navidad realizada en tierras americanas tuvo lugar el 25 de diciembre de 1492 en la llamada “La Hispaniola”, isla que actualmente conforman Haití y República Dominicana, poco después de que los europeos descubrieran el continente.

De acuerdo con investigaciones, Cristóbal Colón realizaba un reconocimiento del área cuando la carabela «Santa María» registró problemas. Ante este obstáculo y con la ayuda de indígenas, se puso a salvo la carga que traían los conquistadores y con la madera de la carabela se procedió a construir un fortín. Allí se quedaron 39 hombres, parte de la tripulación.

El fuerte se terminó de construir el 25 de diciembre, y, en consecuencia, Colón lo llamó “La Navidad”, día en el que los españoles celebraron esta fecha religiosa por vez primera en suelo del nuevo mundo, según relata la autora Virigina Nylander Ebinger en su libro “Aguinaldos, costumbres navideñas, música y comida de los países de habla hispana en América”.

CALAVERITAS NIVEL SECUNDARIA

Los alumnos de esta escuela, con estudios muy honrados,

porque ellos toman clase, en la escuela Altamirano,

Los profesores son buenos, sobre todo educados,

aunque la maestra Laura, Marco y Carlos

ya se sienten afectados

La parca pasea gustosa

Por toda la línea web

Observando cada clase

Vaya cosa…. hay que ver

El primero el profe Carlos que le enseño a navegar

Sin sus clases no podría acompañarlo a su umbral

Bien contento manda notas sin notar ese mirar

La catrina todo anota …no sabe que se lo va a llevar

Marco grande no te escapas quien se iba a imaginar

Que, en tus clases de historia, mi nombre has de mencionar

Sin esperar el momento ya te descuidaras

Y con todo y tu bigote al panteón vas a parar

Maestra Laura no se ría, que su hora cerca esta

Cante y cante baile y baile no ha podido sobornar

Ya es su tiempo …no se haga

La muerte rondando esta

Y aunque Belen me la esconda

A las dos me las voy a jalar

ARMANDO ARANDA. SEGUNDO SECUNDARIA

DÍA DE MUERTOS

Día de Muertos, una celebración a la memoria y un ritual que privilegia el recuerdo sobre el olvido.

En la época prehispánica el culto a la muerte era uno de los elementos básicos de la cultura, cuando alguien moría era enterrado envuelto en un petate y sus familiares organizaban una fiesta con el fin de guiarlo en su recorrido al Mictlán. De igual forma le colocaban comida que le agradaba en vida, con la creencia de que podría llegar a sentir hambre.

El Día de Muertos en la visión indígena implica el retorno transitorio de las ánimas de los difuntos, quienes regresan a casa, al mundo de los vivos, para convivir con los familiares y para nutrirse de la esencia del alimento que se les ofrece en los altares puestos en su honor.

En esta celebración de Día de Muertos, la muerte no representa una ausencia sino a una presencia viva; la muerte es un símbolo de la vida que se materializa en el altar ofrecido. En este sentido se trata de una celebración que conlleva una gran trascendencia popular ya que comprende diversos significados, desde filosóficos hasta materiales.

Su origen se ubica en la armonía entre la celebración de los rituales religiosos católicos traídos por los españoles y la conmemoración del día de muertos que los indígenas realizaban desde los tiempos prehispánicos; los antiguos mexicas, mixtecas, texcocanos, zapotecas, tlaxcaltecas, totonacas y otros pueblos originarios de nuestro país, trasladaron la veneración de sus muertos al calendario cristiano, la cual coincidía con el final del ciclo agrícola del maíz, principal cultivo alimentario del país.

La celebración del Día de Muertos se lleva a cabo los días 1 y 2 de noviembre ya que esta se divide en categorías: De acuerdo con el calendario católico, el 1 de noviembre corresponde a Todos los Santos, día dedicado a los “muertos chiquitos” o niños, y el día 2 de noviembre a los Fieles Difuntos, es decir, a los adultos

Cada año muchas familias colocan ofrendas y altares decorados con flores de cempasúchil, papel picado, calaveritas de azúcar, pan de muerto, mole o algún platillo que le gustaba a sus familiares a quien va dedicada la ofrenda, y al igual que en tiempos prehispánicos, se coloca incienso para aromatizar el lugar.

Asimismo, las festividades incluyen adornar las tumbas con flores y muchas veces hacer altares sobre las lápidas, lo que en apocas indígenas tenía un gran significado porque se pensaba que ayudaba a conducir a las ánimas a transitar por un buen camino tras la muerte.

La tradición también indica que, para facilitar el retorno de las almas a la tierra, se deben esparcir pétalos de flores de cempasúchil y colocar velas trazando el camino que van a recorrer para que estas almas no se pierdan y lleguen a su destino. En la antigüedad este camino llegaba desde la casa de las familias hasta el panteón donde descansaban sus seres queridos.

El Día de Muertos se celebra en todo México, teniendo algunas variantes dependiendo la región o el estado.

En la Ciudad de México, en la Alcaldía de Tláhuac, se encuentra un pequeño poblado de nombre Mixquic, que significa “donde hay mezquite”, uno de los lugares más visitados durante estos días ya que su celebración se apega a las tradiciones mexicanas y se lleva a cabo conjuntamente con la feria del pueblo. El día 2 de noviembre se realiza “La Alumbrada”, donde miles de velas iluminan las tumbas decoradas con flores.

Oaxaca, uno de los estados más ricos culturalmente hablando, la celebración de Día de Muertos es una de las más significativas. Los altares se adornan con un mantel blanco o papel picado y se divide en escalones, teniendo cada uno un significado especial: el primero representa a los abuelos y/o adultos, mientras que el segundo o sucesivos son para todos los demás. Durante esta festividad puede asistirse a infinidad de exhibiciones en Oaxaca.

Otros estados y lugares destacados en México durante esta festividad son: Janitzio y Pátzcuaro en Michoacán, Xochimilco en la Ciudad de México y Cuetzalán en Puebla, por citar algunos.

Cabe mencionar que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), declaró en 2008 esta festividad como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por su importancia y significado en tanto se trata de una expresión tradicional -contemporánea y viviente a un mismo tiempo-, integradora, representativa y comunitaria.

Para la UNESCO, el encuentro anual entre los pueblos indígenas y sus ancestros cumple una función social considerable al afirmar el papel del individuo dentro de la sociedad. También contribuye a reforzar el estatuto cultural y social de las comunidades indígenas de México.